Cuántas veces nos ha pasado: compramos una prenda de tendencia o un pelín más arriesgada, llegamos súper emocionadas a casa pero a la hora de la verdad o no nos atrevemos o no somos capaces de sacarle todo el partido que podríamos. Repasando los comentarios del post del pasado viernes sobre las faldas de tul, salta a la vista que es una prenda que gusta a la mayoría, pero que nos crea muchas dudas a la hora de combinarla.
Seamos realistas: no es sencilla de llevar, y ante el chascarrillo que muchas repetían de que si vamos disfrazadas, en cierto modo es inevitable. Pero si te gustan y estás preparada para recibir las miradas indiscretas de más de un transeúnte, aquí van algunas ideas para llevar una falda de tul.
- Con camisa. Es una de mis combinaciones preferidas, porque le quita solemnidad al asunto y porque la convierte en una prenda perfecta para el día a día, como vemos en la imagen de la izquierda. Eso sí, tiene que ser sencilla y más bien masculina, si no queremos parecer una muñequita.
- Con camisa denim. Una variante de la anterior, que aporta un aire sport al tiempo que country. Puños siempre remangados y taconazo para acompañar.
- Con jersey de punto. Seguimos jugando con las texturas, llegando hasta la angorina para las más atrevidas.
- Con cazadora tipo perfecto. Entre los aires de Grease y el lady rock, bolso ultrafemenino para compensar (sobre todo cartera de mano como hace @armarioenruinas con la falda de Asos) y talle corto para no solapar volúmenes.
- Con medias oscuras. Parece que las faldas de tul van ligadas inevitablemente con el momento sin medias, y casi hay que darles la razón, porque si le metemos unas oscuras el momento Bruja del Este es inevitable (sólo hay que ver la imagen de la derecha). La de la izquierda se salva un poco, pero aún así se queda en bruja buena.
- Con cuadros o rayas. Las mezclas, cuanto más inesperadas mejor, aunque como es evidente el nivel de riesgo sube considerablemente. Al menos en las fotos queda genial, otra cosa es que el resto de la humanidad nos entienda…
- Con encaje o brocados. Aunque en la teoría pueda parecer excesivo, en la práctica el tul asume muy bien este tipo de tejidos, y de hecho hasta los suaviza.
- Con sneakers. Una mezcla sólo para iniciadas, tanto por el contraste llevado al máximo como por el hecho de que el volumen del tul unido al efecto anti-estilizador de un zapato deportivo puede ser una mezcla de la que resulte complicado salir vencedora.
- Con un top. De algodón o de punto, apostamos por el rollo bailarina para marcar cintura y resaltar el volumen de la falda. De sobresaliente el estilismo de @collagevintage.









